viernes, 5 de agosto de 2016

¿Vives tus finanzas con responsabilidad?



Últimamente me aburro de escuchar a personas quejarse.

Culpan al entorno, a la política, a la Banca, a sus empleados, al vecino, a la pareja.

No sé si a ti te pasa igual, pero yo me cruzo con muchos aspersores. Si, con esta clase de gente que independiente de lo que les pasa, la culpa y la responsabilidad la tiene otro, el de al lado, el de enfrente, el de arriba, el de abajo. En definitiva: OTRO, ellos no.

Ya es triste ver personas que ponen el foco en lo negativo, en lo difícil, en lo mejorable, en lo deplorable.

Ya es difícil relacionarse con gente que no busca el lado positivo, el disfrute, el agradecimiento, la satisfacción, el amor.

Porque si buscas un poco, lo terminas encontrando.


Todos vivimos circunstancias adversas y todos, absolutamente todos, vivimos dificultades en nuestras vidas. Lo que marca la diferencia es la responsabilidad que yo decido tomar de ese dolor, de esa carencia, de la incomodidad y cómo elijo seguir hacia adelante.


Toda esta disertación viene a decir que es más útil poner el foco en aquello que depende de mí, en lo que sí puedo cambiar. Quizás es más difícil sí, pero es preferible antes que buscar lo que creo que el otro está haciendo de una forma errónea o incompetente.

Pero es más fácil juzgar hacía fuera que mirar hacia dentro...

Aunque haya veces en los que ellos actuan a medias, es preferible pensar que la última decisión en mi vida la tengo yo. Si elijo quedarme estoy aceptando pero si decido marcharme también estoy eligiendo. Si compro elijo, pero si lo evito también.



Entonces, cada vez que firmo un contrato sin leerlo, elijo confiar en el de enfrente más que en mi mismo. Cada vez que no recopilo información antes de elegir, también estoy tomando una decisión.

No voy a entrar a debatir si la Banca tiene responsabilidad sobre la crisis, si los culpables son los políticos o si los poderes económicos campan a sus anchas. No.

Quiero seguir tomando golpes de consciencia y voy a informarme y a formarme en aquello que no sé, para que en la medida de las circunstancias, cada vez sea más independiente y menos vulnerable.



Es curioso que mucha gente se queje de las mentiras y engaños de los Bancos, aseguradoras, compañías de servicios, pero no nos planteamos si el fontanero que nos ha arreglado el lavabo nos ha cobrado un precio justo.

No valoramos si el mecánico que nos entrega el presupuesto de reparación de nuestro coche está siendo sincero con la avería. Y no sabemos si el dentista que nos trabaja la boca es una persona fiable (aunque con los medios digitales cada vez tenemos más información disponible). 

Simplemente confiamos en que son tan íntegros y profesionales como lo pienso de mí, esperando que sean igual de pulcros y respetables, y doy por hecho que así actuarán. Porque si no lo hacen, y actuan de una manera que no me gusta, reconozco que yo les he elegido por lo que una vez más, la última responsabilidad es mía.

Ahora bien, puede que no sean íntegros ni profesionales, pero sin una mínima noción de lo que estoy hablando es muy, muy difícil que limite los riesgos posibles.



No pretendo fomentar la desconfianza hacia los demás, ni mucho menos. Simplemente tomar responsabilidad de lo que sucede en mi vida. A veces cuando te parece oscuro lo que ves a tu alrededor, es interesante volver la mirada hacía dentro.



Por todo esto te pido, que si eres uno de esos que culpas constantemente a los demás, des una vuelta en tu cabeza a la autorresponsabilidad y, ya puestos, mires si hay mota en tu ojo, antes de volver a reprochar la que estás viendo en el de enfrente.

Porque, sin cultura financiera, estás a expensas de los de demás. Y es posible que elijan con responsabilidad enriquecerse conociendo las reglas del juego.

Reglas que están también a tu alcance, aunque parece que nos da miedo aprender.



Javier Gómez Herrero.




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