sábado, 8 de marzo de 2014

Tiempo y dinero.





Os voy a desvelar algo que para mí es importante, diría que vital, porque es el único concepto (junto con las emociones a las que dedicaré otro post) que considero tiene una estrechísima relación con el dinero y en consecuencia con nuestras finanzas personales. Como indica el título me refiero al Tiempo.

El tiempo, o mejor dicho su percepción y gestión, van de la mano de las finanzas personales y vengo percibiendo que no todos valoramos esta dualidad cada vez que se presenta la necesidad en nuestro día a día. Y sí, hablo de necesidad aunque me gusta poco este concepto (habrá otro post asociado a estas), porque se requiere conocerse, valorarse, aceptarse y querer evolucionar, antes de poder trabajar sobre las finanzas propias. Por ello es necesario pensar en ambas cuando se nos presenta la ocasión y conocer nuestra tendencia personal en la forma en que nos desenvolvemos con el dinero (pensamientos, personalidad financiera, emociones...).

Porque estaréis conmigo en que el tiempo es de los pocos conceptos que es limitado, o más bien, limitadísimo. En nuestro quehacer diario escuchamos muchas quejas y comentarios de nuestro entorno, y una de las más habituales tiene que ver con la falta de tiempo. Este, en su mayoría, o al menos en una cuantía importante, se destina al trabajo, lo que a su vez nos repercute dinero. La forma de emplear este dinero habría de hacerse pensando en el tiempo que nos ocupa obtenerlo, y la necesidad real o ficticia de un consumo concreto. Es decir, si mañana queremos comprarnos una fantástica prenda del último escaparate en que nos hemos parado, sería razonable valorar su precio en función del tiempo que nos conlleva obtener ese importe. Esta forma de pensar nos permite cerrar el círculo de la paridad tiempo-dinero y acercarnos a la valoración personal de nuestro tiempo en función de cómo venimos empleando el dinero. Por esto, aquí es donde entra en juego la valoración de uno mismo, respecto al esfuerzo y y a los minutos (u horas para gastos de mayor importe) que requerimos para decidir permitírnoslo. Así pues, no pretendo hacer un post sobre gestión del tiempo porque para ello hay ya muchos libros y teorías (os recomiendo utilizar el Método GTD de David Allen), sino simplemente asociarlo y valorarlo bajo una concepción financiera.

Es más, y profundizando otro poco en la materia, podemos concebir el dinero como una variable infinita puesto que no es posible imaginar la cantidad de dinero que podría llegar a nuestras manos, principalmente porque desconocemos la cantidad real que existe en circulación (otra cosa es como conseguirlo pero os aseguro que a día de hoy aún no he descubierto la panacea). Por el contrario, el tiempo es limitado, escasísimo me atrevo a decir, tanto que salvo que se demuestre empíricamente lo contrario y respetando las distintas creencias, tan solo tenemos una vida, la que estamos viviendo. Se nos pasan las semanas sin darnos cuenta, cambiamos de estación sin apenas recordar cuando sacamos el abrigo o volvemos a las chanclas y bermudas, cumplimos años sin ser conscientes y disfrutamos de las navidades y las vacaciones como algo fugaz, que apenas podemos recordar en profundidad.

Así pues, siempre que tengamos en mente una decisión que tomar, que conlleve un aspecto Financiero, indudablemente habremos de tener en cuenta la ecuación con la variable Tiempo.

Cuando se piensa en esto detenidamente y empezamos a decidir con esta polaridad en mente, actuamos con una escucha aún más interna (también un concepto gestáltico) lo que permite comenzar a desenvolverme de una forma que me satisface más a mí mismo. Permitidme que llegado este punto me acuerde del egoísmo, ya que mucha gente podrá tachar esta forma de actuar indicando que resta importancia a los demás. Este concepto está absolutamente tachado en nuestra sociedad pero es fundamental, en su cierta medida, para estar y convivir bien con uno mismo.

Lo que busco con todo esto es que demos un salto más en nuestra propia realidad y seamos conscientes de que este tipo de decisiones, aunque tienen un importante contenido social, son personales. Que en la vida tenemos trabajos, familia, pareja, hijos, amigos, y al mismo tiempo caprichos, consumos prescindibles y necesidades imprescindibles, y que están en nuestra mano las decisiones sobre cómo y en quién empleamos ambos.

Esta concepción dual es fundamental para mí y será importante recordarla cuando veamos nuevos conceptos, como por ejemplo el de salario por hora o el de riqueza en meses, así como su relación con los ingresos y gastos actuales.

Porque al final, casi todo en esta vida (me permito incluir ese casi para dar pie a debate) tiene relación con el tiempo y con el dinero que se emplean.

¿Qué opinión tenéis del tiempo? ¿Habíais pensado antes en esta relación? ¿Vuestras decisiones cotidianas más banales tienen en cuenta esta ecuación? ¿Os habéis encontrado con ocasiones en las que habéis dudado en el momento de comprar?

Nos escribimos pronto.

Javier.


7 comentarios:

  1. Está claro que el tiempo es valioso y creo que el valor que tiene la mayoría de las veces ni nos paramos a pensarlo. Para mi la clave está en como saber gestionarlo y como organizarnos con él, ya que soy de los que piensa que mas vale calidad que cantidad.
    Y sí muchas veces me he encontrado con esa duda, aunque lo cierto, es que siempre me respondo cuando me doy cuenta de que a veces solo miro las cosas que quiero como un fin y si realmente lo necesito aunque reconozco que muchas veces he comprado a lo loco, sin pararme a mirar cosas mas económicas, simplemente porque muy de vez en cuando me digo a mi mismo, " vaya tela, toda la vida trabajando y ahora me voy a negar un capricho". Pero bueno de los errores se aprende, también creo excederse o quedarse escaso en los tiempos (normales) que un ser humano debe dedicar a cada cosa, no es sano, y si hay un exceso o un defecto en mi vida, (que no sea circunstancial), se genera un desequilibrio y al final uno debe pararse a pensar lo que es más reconfortante para si mismo y que cuando acabe el día estés con esa sensación de haber aprovechado cada momento. Difícil, pero no utópico, yo creo...

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    1. Gracias por tu comentario Adrián.
      Efectivamente le damos importancia mentalmente al tiempo, pero en el día a día se nos olvida darle el valor que requiere. Si además, tenemos presente que tiempo y dinero van de la mano, tomaremos muchas decisiones más convencidos del resultado.
      Premiarse es fantástico, es más, es necesario. Siempre y cuando, valoremos el premio que pensamos darnos para que realmente nos aporte la satisfacción esperada.Mi experiencia me dice que muchos pequeños premios con poca satisfacción añadida, nos brinda justo el efecto contrario.
      A cada momento hay que dedicarle el tiempo necesario, focalizándonos por completo en lo que estemos haciendo y disfrutando al máximo de ello. A mí me gusta definirlo como: ¡vivir con pasión!
      Un abrazo.

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    2. Totalmente de acuerdo.

      Otro abrazo para ti.

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  2. Muy buen articulo! Es cierto qu a veces hay que parar antes de efectuar (odio esa palabra), es decir, hacer la compra de algo que muchas veces es prescindible. Menos las cervezas y algunos chuches de alto standing que compro en momentos de felicidad que mencionabas en tu post anterior. Pero desde que empece a leer este post sentia como la rabia va aumentando dentro de mi. Y es porque cada dia, anyo, trabajo mas (a veces 6 dias sin que me paguen extra), mi sueldo mensual es menor, la estabilidad laboral cuestionable y la posibilidad de progresar profesionalmente (aunque ponga todo lo que tengo de mi parte). Eso ya es cuestion de dignidad. Y aunque pase un tiempo hasta encontrar un nuevo empleo, esta vez me permitire el lujo de elegir un lugar de trabajo donde podre por lo menos ganar un sueldo "normal" y librar el fin de semana. En fin, la rabia radica en que cada vez tengo que prescindir de mas cosas porque mi trabajo lo valoran menos que hace por ejemplo 7 anyos atras.

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    1. Muchas gracias por tu comentario Mihael.
      Lo cierto, como le comentaba a Adrián es que los premios son necesarios porque nos aportan gratificación y satisfacción personal por los logros alcanzados. Pero, como otras tantas cosas, han de ser estudiados para que nos aporten la mayor satisfacción posible. En ocasiones, cuando durante cierto tiempo quiero conseguir algo y por fin lo alcanzo, la satisfacción que me brinda es mayor que si me lo concedo en un arrebato caprichoso.
      Es cierto que el mercado profesional está complicado y que cada vez se exige más por menos. Para mí la clave está en hacer un análisis profundo de las finanzas personales, ordenarlas y conocerse en el aspecto financiero, para después permitirse el lujo/derecho de tomar decisiones profesionales.
      Si esto te fuese complejo de resolver o simplemente quieres ayuda ponte en contacto conmigo por privado (mail, twitter, facebook, etc) y tratamos de organizarnos.
      En relación al resto te recomiendo que leas a Tim Ferriss, para mí es un gurú de los de verdad.
      Mucho ánimo con ese trabajo!
      Un abrazo.

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  3. Hola!! me he pasado por aquí y más adelante leeré tus demás entradas :D!

    Te felicito por tu iniciativa, cada día somos más.

    Estamos en contacto!

    Natalia.

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    1. Hola Natalia!
      Muchas gracias por tus comentarios. Ahora que he retomado el blog, si quieres estar al tanto de las nuevas publicaciones, así como cursos, talleres y demás novedades, te invito a que contactes conmigo por mail (javiergomezcoach@gmail.com) o te des de alta en la Newsletter.
      Seguimos en contacto.
      Saludos,
      Javier.

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